VELA 1

VELA 2


VELA 3

DESCUBRA LOS NUEVOS MODELOS

Después de tu locura, mil veces intenté cerrar mis manos, alrededor del cuello de una diosa y no he podido, mi corazón tiene sus límites, entre mis manos se esconde siempre un verso apasionado. Cuando lo único que ambiciono es matarla, la estrangulo en una frase breve, entre guiones. Salpico su hermosura con puntos suspensivos. Me fascino entre signos para ganar su simpatía y, después, la mato con un punto. No quiero decir con esto que, a lo mejor, algún día, en la cama de algún hotel, en alguna ciudad lejana y extranjera, yo quiera, en un olvido, llevar mis dedos hasta lo profundo de su sangre. Con mis dedos perforar su garganta, buscando antiguas perlas, mecanismos en descomposición. No digo eso, tal vez, la vida, la no vida. El ser viviendo pero apenas. El no ser, siempre encallado en serlo. Los máximos agujeros todos en círculo frente a mí, ¿quién sabe? ¿quién te dice que, ese día, no escriba mi último poema? 

QUERIDO LUIS ALTHUSSER,

te dedico esta página por los gritos que nunca más escucharás. Cuando ella moría entre tus brazos, pero no moría, el goce era infinito, yo lo sé, ¿quién no lo hubiera hecho? Yo vi cómo sus ojos se quedaban vacíos, cómo su lengua caía en un rincón del cuarto. Yo vi cómo sus gritos se quedaron helados. Y la este dedico esta página por los gritos que nunca más escucharás. Cuando ella moría entre tus brazos, pero no moría, el goce era infinito, yo lo sé, ¿quién no lo hubiera hecho? Yo vi cómo sus ojos se quedaban vacíos, cómo su lengua caía

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